Enemigos

Todos tenemos nuestros propios monstruos, miedos, fobias.

Pero hoy -para variar- quiero y voy a hablar de mí.

Tengo miedos. Monstruos terroríficos que me aterran y persiguen.

Hoy, después de una mañana de barajar oposiciones a las que presentarme cuando deje mi actual trabajo, de barajar bares y ciudades en las que me gustaría trabajar y vivir… hoy, después de ver cuál sería el camino de huida más efectivo…

He reflexionado.

Este post es un poco ida de cabeza, aviso.

He reflexionado que no depende de mí. Que no tengo que plantearme la lucha contra mis miedos, como una forma de conseguir calidad de vida. Bueno, eso también. Pero que mi lucha es por quien es, y tiene un fin que llevo en mi corazón (ver anterior post: Vocación). A ver, no soy el más revolucionario del mundo, ni mucho menos.

Pero hoy, entre mis miserias, he trascendido un poquito mi propio egoísmo, y he observado que más que para vivir mejor, es un poco cuestión de asumir mi deber.

A lo mejor últimamente estoy más concienciado, o más místico, o yo que sé. Pero hoy me he hartado de mis ganas de huir, y he recordado que la lucha sigue. Y que tengo una trinchera que ocupar. Y para eso tengo que vencer, primero, mi propio miedo.

Y bueno… hasta el próximo bajón.

“Dime, qué vas a hacer tú por la revolución” (Shabu One Shant).

Una respuesta para “Enemigos”

  1. Vivir es luchar y los miedos no existen, los inventamos nosotros. Por eso, luchar y ser egoista es necesario muchas veces. (Es una simple opiniíón vaya, sin ánimo de aconsejar)

    Saludos y gracias por tu reflexión.

Escribe un comentario