Vocación
Hace ya más de 6 años, y por una experiencia vital que no viene al caso, me comprometí a luchar por la Clase Obrera, por los desfavorecidos, y por esa gente que se encuentra en una posición desfavorable, respecto de “los poderosos”.
Hace ya más de 5 años, y por una experiencia vital que tampoco viene al caso, me comprometí a dedicar mis aptitudes profesionales (aún no había comenzado a estudiar la carrera) a ayudar a los desfavorecidos, y a los que “no tienen dinero para pagarse un abogado”. A luchar por ellos. A dedicarles mi trabajo.
Y esa es mi vocación.
Días como hoy, observo cuan difícil puede resultar esa lucha. Cuántos obstáculos podemos llegar a encontrarnos en esta batalla. Y la trascendencia real del “enemigo” que tenemos delante.
Días como hoy, observo que nunca hay que dar una batalla por ganada, ni tomar ningún hecho por sabido. Observo que NUNCA hay que cantar victoria. Observo que siempre hay tiempo para vencer al débil, y para obstaculizar la calidad de vida y, en definitiva, la subsistencia de la Clase Trabajadora.
Días como hoy no pierdo la vocación. Pero observo las dificultades añadidas respecto de la vocación que me mueve. Observo las trampillas de esto por lo que opté. La letra pequeña.
Y mi reacción no puede (ni debe) ser otra, que comprometerme. A formarme más de lo que el enemigo necesita estar formado, para suplir la desigualdad de partida desde la que salimos. A prepararme para dar lo mejor (lo que merece) a esta gente que ya bastantes problemas encuentra en su vida. A ser el mejor, y no sólo eso, sino a que eso sea suficiente para vencer al que tenemos en frente.
Hoy es un día triste, y duro. Pero no será el último.
Y tengo que reconocer que he mentido: hoy sí que he perdido un poquito la vocación. Pero no cederé ni un paso más. “El enemigo es poderoso: acabará con nosotros al menor descuido”.
Sí, hoy es un día duro.
Mayo 30, 2008 a 9:56 pm
Me he metido en tu página porque suponía que algo nuevo me iba a encontrar…y voilà
Es normal que las cosas como las de hoy te hagan flaquear y está bien saberlo reconocer, pero me ha encantado ver que en vez de hacerte chiquitito y aguantar el chaparrón, has sacado fuerza, esperanza y vocación para “suplir la desigualdad de partida desde la que salimos”.
No pierdas nunca esa ilusión porque será la que te haga ganar la lucha o, por lo menos, la que te la hará menos difícil.
Dedica tu trabajo a todos aquellos que lo requieran porque no creo que haya nada más satisfactorio que el poder pensar que has hecho todo lo que estaba en tu mano por ellos.
Lo tuyo SÍ que es vocación. Que nada te haga perderla. Ni siquiera los días duros. Que éstos te sirvan para levantarte con más fuerza.
Sí, me ha encantado tu post. Enhorabuena.