Paz

No sé si es por el cansancio, o por haber trabajado hoy más de 12 horas, pero me encuentro extrañamente bien.

He dejado el equipo en el que creo, sinceramente, ha sido un acto de coherencia conmigo mismo, y con mi equipo (seguirá siéndolo, pese a todo).

He estado luego tomándome algo con Tato y Pablo, a las 12 de la noche. Esta costumbre empieza a encantarme.

He visto a Lidia y Cristina. Que, por cierto, les quiero un montón. A ambas.

Y he arrancado alguna sonrisilla a la jefa.

Hoy llego a casa cansado, con hambre, y con una extraña sensación de paz. No sé cuánto durará, ni cuál será su fundamento. Pero es una paz dulce, agradable, suave… como una caricia.

Hoy me iré la cama contento. Supongo que se cumple la máxima esa:

 ”Al final del día lo importante es

  que al mirarte en el espejo, te guste lo que ves”.

Pos eso.

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